El Valle del Mocotíes
El Valle del Mocotíes es una subregión político-administrativa del
Estado Mérida, localizada al occidente del estado, delimitada al norte por los
ríos Escalante, Guaruríes y Culegrías,
al sur con los ríos Guaraque y Río Negro, por el este con el Río Chama y al
oeste con el Río Uribante; siendo una región importante en el desarrollo
agro-turístico del Estado, esto gracias a su extensa geografía comprendida por
sus montañas, sus formaciones rocosas, sus cascadas, ríos y lagunas como
también sus Páramos el Batallón y la Negra
Cuenta con una superficie de 526 km² aproximadamente, lo que representa
el 4.6 % de la superficie total del Estado Mérida. La misma presenta una
orientación noreste – suroeste siguiendo el patrón de todo el eje andino
venezolano, lo cual es el resultado del control estructural que ejerce el
sistema o Zona de Fallas de Boconó, a través, de su traza norte y su traza sur
y múltiples fallas secundarias y menores
El Mocotíes lo
constituyen los pueblos de:
- Santa Cruz de Mora
- Mesa Bolívar
- Zea
- Tovar
- Bailadores
- Guaraque
- Mesa Quintero
Desastres Naturales
Origen del evento
El evento del 11 de
Febrero del 2005 en la cuenca del Mocotíes, fue consecuencia de una masa de
aire cargada de humedad proveniente del
Océano Atlántico, la cual se presume se formó por una elevación de la
temperatura en 2°C de la superficie del océano, constituyéndose como un
calentamiento anómalo del mismo. Esto generó una mayor producción de nubosidad,
y por ende una mayor inestabilidad en la atmosfera a nivel del Ecuador. Esta
masa se desplazó en sentido Este – Oeste por el Norte de la región del Amazonas
(Brasil), suscitando fuertes precipitaciones al Norte del país vecino y al Sur
de Venezuela, según los climatólogos que analizaron este fenómeno
Por lo general, para
todo el territorio nacional los meses de enero y febrero son los más secos,
desde el punto de vista pluviométrico. Ahora bien, a raíz del advenimiento del
fenómeno meteorológico de grandes masas de nubes cargadas de humedad
provenientes del océano Atlántico, que paulatinamente se adentraron en
Venezuela por el Occidente del país, se suscitaron precipitaciones de 20 a 15
días antes del día 11 de febrero del 2005, que se constituyeron para efectos de
este análisis como precipitaciones o lluvias antecedentes
En consecuencia, se
generaron fuertes precipitaciones en toda la región, no escapando a esta
realidad la cuenca del rio Mocotíes, que combinado con otros factores físicos y
humanos, desencadenaron el evento del 11 de febrero del año 2005.
Estas precipitaciones
previas al 11 de febrero, ocasionaron: suelos y perfiles de meteorización
saturados de agua rebasando así su capacidad de campo (influencia en la perdida
de adhesión y cohesión de las partículas del suelo); incremento del agua almacenada
en áreas de texturas arcillosas; aumento del flujo subsuperficial y lavado de
finos a nivel del subsuelo; incremento de las tasas de infiltración en lugares
donde predominan las texturas arenosas; aumento del peso de la biomasa que
soportan las vertientes por las cantidades de agua retenida e incremento, a su
vez, del peso del suelo
Todas estas consecuencias ocasionadas por las lluvias previas al día
central del evento, fueron “abonando” el terreno para que el día viernes 11 de
febrero del 2005, se precipitaran a tierra mayores cantidades de agua por
unidad de tiempo y superficie, y con mayor intensidad que los días anteriores.
La lluvia ocasiono la crecida de todos los afluentes de régimen permanente que
drenan por la vertiente derecha hacia el rio Mocotíes y todos los torrentes, de
régimen intermitente en su mayoría, de la vertiente izquierda, con el agravante
de que se generaron aproximadamente, el mismo día y días antes, más de
innumerables movimientos de masa de tipo derrumbes y deslizamientos, y en menor
medida flujos, a lo largo y ancho de toda la cuenca, de los cuales se estima
que más del 80 % aproximadamente, fueron visualizados y cuantificados en campo.

Según experiencias
vividas de diferentes habitantes de distintos sectores de la cuenca, los cuales
residen en esa área desde hace 60, 70 y hasta más años, afirman y coinciden que
a principios de la década de los años 50 se suscitó un evento de similar
magnitud, no obstante, las pérdidas fueron mucho menores dado que para la época
la vulnerabilidad era ínfima, es decir, la población y construcciones eran
mucho menores e inclusive algunos comentan que sus abuelos cuentan que a
principios del siglo XX se generó un evento similar.
Algunas investigaciones
históricas, coinciden con los testimonios de las personas, para el año 1952 la
cuenca del Mocotíes fue afectada por una tormenta muy similar a la de febrero
del 2005. Algunos investigadores concluyen que el período de retorno, es decir,
el tiempo promedio que puede transcurrir para que un fenómeno natural pueda
repetirse, es de 50 a 60 lo que no quiere decir que pueda suscitarse en un
tiempo menor o mayor.
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| Aspecto que presentaba la ciudad de Santa Cruz de Mora para el año de 1920. Note el frondoso bosque que separaba la terraza donde se edificó el pueblo del cauce del río Mocotíes |
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| Aspecto actual de Santa Cruz de Mora |
Según experiencias
vividas de diferentes habitantes de distintos sectores de la cuenca, los cuales
residen en esa área desde hace 60, 70 y hasta más años, afirman y coinciden que
a principios de la década de los años 50 se suscitó un evento de similar
magnitud, no obstante, las pérdidas fueron mucho menores dado que para la época
la vulnerabilidad era ínfima, es decir, la población y construcciones eran
mucho menores e inclusive algunos comentan que sus abuelos cuentan que a
principios del siglo XX se generó un evento similar.
Algunas investigaciones
históricas, coinciden con los testimonios de las personas, para el año 1952 la
cuenca del Mocotíes fue afectada por una tormenta muy similar a la de febrero
del 2005. Algunos investigadores concluyen que el período de retorno, es decir,
el tiempo promedio que puede transcurrir para que un fenómeno natural pueda
repetirse, es de 50 a 60 lo que no quiere decir que pueda suscitarse en un
tiempo menor o mayor.
Vulnerabilidad Humana
Vulnerabilidad Natural: existe la
vulnerabilidad natural por el solo hecho
de las condiciones que presenta del espacio geográfico, tales como las áreas
montañosas, los ríos que atraviesan la superficie y sus vertientes.
Vulnerabilidad Física
(o localizacional): la margen izquierda del río son los más extensos, y
los que ocupan mayor superficie en la
cuenca, en consecuencia, son los lugares por excelencia ocupados por los
asentamientos humanos para fines de emplazar pueblos, ciudades, dado a que son
los sitios más estables en zonas montañosas, por sus pendientes suaves, tal es
el caso de las poblaciones de Qda. Del Barro, Sta. Cruz de Mora, Tovar, La
Playa y Bailadores, además de desarrollarse en ellos actividades agrícolas y
pecuarias por su potencial agrológico
Vulnerabilidad económica:: pobreza, dependencia
económica nacional, etc. asignados al gasto social, aumentan las posibilidades
de que se produzca un desastre o incremente su gravedad por falta de
políticas del estado en cuanto a viviendas y urbanismo, las personas de escasos
recursos siempre se ven afectadas puesto que construyen sus viviendas en zonas
de riesgo, sin control y supervisión ambiental.
Vulnerabilidad Social: es la capacidad de
afectación de la calidad de vida de un individuo, una familia o una comunidad
ante las amenazas de origen social o natural que le ofrece su ambiente.
Vulnerabilidad política: en este caso,
encontramos este tipo de vulnerabilidad motivado a la mala planificación del
estado al permitir la construcción de viviendas en zonas de alto riesgo, aunado
a esto, por las necesidades críticas que tiene la población de escasos recursos
por obtener una vivienda digna, el estado otorga tales viviendas aun estando
conscientes de las zonas de riesgos, solamente por la urgencia de cubrir una
necesidad, pero a su vez creando un gran problema tanto para los beneficiarios
como para el mismo estado
Vulnerabilidad Técnica: no existe seguimiento
en cuanto al cumplimento de las normas de construcción puesto que se
construyeron estructuras al margen del río, inclusive se menciona que muchas de
estas se encontraban a seis metros de distancia. De igual manera en el sector
se construyó una pasarela con la finalidad de facilitar el paso de la quebrada.
Varios vecinos se opusieron a esa obra porque ellos recordaban una crecida
tremenda, ocurrida en el año de 1.952, en la que vieron como el agua arrastraba
troncos y rocas enormes que no podrían pasar en el futuro si se construía esa
clase de pasarela. Según su testimonio, todo pasó como lo predijeron: se formó
una tapiza en la pasarela, se amontonó una enorme cantidad de agua y sólidos
que finalmente desbordó la precaria represa, inundando y destruyendo todo a su
paso.
Vulnerabilidad Ideológica: Los habitantes del
lugar luego de la tragedia trabajaron intensamente en adecuar sus viviendas (limpieza
y recuperación) con miras a recuperar su cotidianidad en el lugar, porque
tienen la idea de que río Mocotíes no va a crecer otra vez tan pronto ya que se
tarda más de cincuenta años entre una crecida y otra.
Vulnerabilidad Cultural: predominan visiones
fatalistas, mitos y costumbres ancestrales el elemento que salvó más
vidas durante este evento fue la notable Percepción de Riesgo de los pobladores
de las zonas afectadas. Uno de los hechos que llama la atención es que, a pesar
de los efectos espectaculares observados en el terreno, el número de pérdidas
humanas y de heridos entre los vecinos del lugar es muy bajo. Muchas personas
habían vivido experiencias similares o sus padres o vecinos les habían narrado
alguna experiencia cercana. La gran
mayoría estaba consciente de habitar en sitios peligrosos, viviendo bajo la
inexorabilidad de una cuenta regresiva que algún día llegaría a cero.
Vulnerabilidad Ecológica: modificación del
ambiente lo vuelve riesgoso o más vulnerable frente a los desastres. La
demostración más elocuente de la osadía con la que los seres humanos han
desafiado la fuerza del río Mocotíes se obtiene al comparar la población de
Santa Cruz de Mora en el año 1.967 donde puede notarse claramente el cauce que
seguía en ese entonces el mencionado río. En tiempos modernos hay una vista
similar de la ciudad, ya con su avenida principal y nuevos urbanismos
construidos sobre el cauce del río, y se nota claramente que ese cauce se
superpone en varios puntos sobre la avenida perimetral y sobre los urbanismos
actuales